
El CITMAga —Centro de Investigación e Tecnología Matemática de Galicia— no es un organismo académico más. Impulsado por las tres universidades gallegas y con sede en el Campus Vida de la USC, se ha convertido en referente nacional e internacional de una disciplina que muchos aún asocian solo con las aulas.
Esta mañana, la Facultad de Matemáticas de Santiago acogió el «XV Foro de Interacción Matemática Industria (Industry Day)», organizado junto a la Red Española Matemática-Industria (math-in) y respaldado por la Agencia Estatal de Investigación. En la apertura estuvieron el decano Alberto Cabada, el director científico Javier Roca, el presidente de math-in Emilio Carrizosa y el profesor Alfredo Bermúdez de Castro, promotor del foro.
El mensaje del día fue claro: las matemáticas tienen aplicación real, inmediata y rentable en la industria.
De la pizarra a la fábrica
Empresas de sectores muy distintos explicaron cómo habían recurrido a herramientas matemáticas para resolver problemas concretos. Tecnología, electrodomésticos, metalurgia, ingeniería, aeroespacial, software científico o transformación digital. Nombres como Fujitsu, Bosch, Ferroglobe, Kreios Space o NTT Data compartieron casos de éxito en los que las matemáticas funcionaron como —según sus propias palabras— «motor de innovación empresarial».
Las compañías participantes dejaron patente que lograron mejorar sus productos y servicios y reducir los costes de producción gracias a las matemáticas. No es poca cosa.
Una tecnología sin grandes inversiones
Uno de los argumentos más repetidos fue la accesibilidad. Las capacidades matemáticas, en palabras de los organizadores, son «enormes y múltiples» y no requieren grandes desembolsos para ponerse en marcha. Eso las convierte en una oportunidad especialmente interesante para pequeñas y medianas empresas que no pueden permitirse costosas infraestructuras tecnológicas.
El foro busca además reivindicar el valor de los perfiles matemáticos en el mercado laboral industrial. Ingenieros, analistas, desarrolladores con base matemática sólida. Un capital humano que, según los expertos reunidos hoy en Santiago, sigue estando infrautilizado.








