
La saturación del ferrocarril en Galicia ha dejado de ser una advertencia para convertirse en un problema diario. Así lo denuncia UCIN Galicia, que exige a Renfe y al Gobierno central soluciones inmediatas ante un sistema desbordado por una demanda histórica que no ha ido acompañada de mejoras reales en el servicio.
Retrasos constantes, averías, trenes completos y fallos habituales en la web y la app de reservas forman parte del día a día de miles de viajeros. Para la organización, el escenario es claro: falta planificación y previsión, justo cuando más se necesita.
Los datos oficiales respaldan esa sensación de colapso. El Eje Atlántico superó los 5,3 millones de pasajeros, situándose como el más utilizado de España. Estaciones como Santiago, A Coruña o Sanabria AV llegaron a registrar en 2025 aumentos de viajeros superiores al 100% en días concretos. El AVE gallego creció hasta un 26% entre 2019 y 2024, una tendencia que se mantuvo este año, mientras Renfe cerró el verano con 8,4 millones de usuarios en servicios comerciales, con Galicia como uno de los principales motores.
Sin embargo, UCIN Galicia denuncia que el refuerzo del servicio no ha llegado, especialmente en trayectos muy utilizados como Vilagarcía–Santiago, que siguen fuera de las prioridades del futuro sistema de proximidad.
El coordinador de UCIN Galicia, José Luis Calo, lo resume con claridad: “la demanda existe y se ha demostrado con cifras récord, pero el servicio no está a la altura. Galicia no puede seguir siendo tratada como un territorio de segunda en materia ferroviaria”. Reclama una mejor programación de horarios, más trenes y un mantenimiento adecuado de la flota para garantizar un servicio fiable.
Entre las principales reivindicaciones figuran la mejora de la conectividad interna, la conexión de Lugo con el Eje Atlántico, la modernización de infraestructuras en Ferrol y la implantación real de un sistema de cercanías que alivie la saturación actual en las áreas de Vigo, A Coruña, el Eje Atlántico y el interior.
UCIN Galicia advierte de que el problema va más allá de las molestias a los usuarios. Un ferrocarril colapsado frena el desarrollo económico y territorial de la comunidad. Por eso, la organización anuncia que seguirá presionando para lograr inversiones, planificación y soluciones inmediatas, porque Galicia no puede avanzar con un sistema ferroviario que no responde a la realidad de su demanda.








