
La falta de medicamentos en España sigue siendo una herida abierta en el sistema sanitario. Así lo refleja el III Informe sobre desabastecimientos elaborado por LUDA Partners, que sitúa en 5.397 la media trimestral de presentaciones con problemas de suministro en 2025, un 8 % más que el año anterior. Detrás de la cifra hay pacientes que recorren farmacias buscando su tratamiento habitual.
El estudio, presentado en un acto público, confirma que el desabastecimiento tiene carácter estructural y no es exclusivo de España. A través de la herramienta tecnológica de LUDA, implantada en más de 3.700 farmacias, más de 600.000 personas han logrado evitar interrupciones en sus terapias. La tecnología, coinciden los expertos, se ha convertido en un salvavidas discreto pero eficaz.
Entre los medicamentos más afectados destacan los antidiabéticos (13 %), con Ozempic y Fiasp a la cabeza; los antidepresivos (8 %), donde Anafranil ha sufrido importantes incidencias; y los psicoestimulantes para el TDAH (5 %), con Medikinet entre los más señalados.
El cofundador de la compañía, Luis Martín Lázaro, recordó que “el desabastecimiento de medicamentos es un problema que afecta a todo el sistema sanitario y es necesario adoptar medidas que, aunque no sean soluciones definitivas, ayuden a paliar su impacto”. Y añadió que “la tecnología se ha convertido en una gran aliada para resolver problemas complejos, y el sector farmacéutico no es ajeno a esta realidad; LUDA es un ejemplo de cómo esta puede contribuir a mitigar las consecuencias del desabastecimiento”.
El informe también desmonta la idea de que todo responde a picos de demanda puntuales. En 2024 fue Concerta el que lideró las incidencias; en 2025, Anafranil; y en este inicio de 2026, Lenzetto encabeza la lista. La conclusión es clara: ningún ámbito terapéutico está a salvo y garantizar la continuidad de los tratamientos es ya una prioridad urgente.






