
La Policía Nacional ha detectado un preocupante incremento de fraudes digitales en Galicia durante las últimas semanas. No se trata de casos aislados. Cada vez son más las empresas y trabajadores que se ven afectados por estas estafas, basadas en la suplantación de identidad y el engaño emocional.
Detrás de estos ataques hay técnicas cada vez más sofisticadas. Los delincuentes no necesitan forzar sistemas: manipulan a las personas. Se infiltran en rutinas diarias, en correos habituales, en procesos que parecen normales. Y ahí es donde golpean.
El fraude BEC: nóminas y proveedores, en el punto de mira
Uno de los métodos que más está creciendo es el conocido como fraude BEC (compromiso del correo corporativo). Su impacto económico puede ser muy alto.
Los ciberdelincuentes acceden —o imitan con gran precisión— cuentas de correo de empresas. Desde ahí, actúan en dos frentes clave:
- Desvío de nóminas: El estafador se hace pasar por un empleado y solicita un cambio urgente en su cuenta bancaria. Si nadie lo verifica, el dinero termina en manos de los delincuentes.
- Fraude a proveedores: Interceptan facturas reales y las reenvían con ligeros cambios en el correo. El mensaje incluye nuevos datos bancarios, lo que provoca que los pagos acaben en cuentas fraudulentas.
Este último caso está dejando pérdidas importantes en Galicia. En muchos casos, se habla de miles de euros por operación.
La “estafa del CEO” y el engaño del falso repartidor
Otra técnica habitual es la conocida como “estafa del CEO”. Aquí, los delincuentes se hacen pasar por un alto cargo de la empresa. Presionan, generan urgencia y exigen transferencias inmediatas.
En Galicia, además, ha surgido una variante que preocupa especialmente: el fraude del falso repartidor.
El esquema es sencillo, pero efectivo. Un empleado recibe una llamada o un correo. Le informan de un envío bloqueado por un pago pendiente. Todo parece urgente. Incluso aseguran que un superior ya está al tanto.
La presión hace el resto.
El objetivo final es claro: que la víctima realice un pago inmediato o compre tarjetas de prepago. Después, los estafadores solicitan los códigos y vacían el dinero sin dejar rastro.
Cómo protegerse: claves para evitar caer en la trampa
Ante esta situación, los expertos insisten en reforzar medidas básicas, pero cruciales:
- Verificar siempre por otra vía: Nunca confiar solo en un correo electrónico. Confirmar cualquier cambio llamando a un número oficial.
- Revisar bien los correos: Un pequeño cambio en una dirección puede marcar la diferencia.
- Doble autorización: Especialmente en transferencias importantes o cambios de cuentas.
- Desconfiar de la urgencia: Los mensajes que presionan o generan miedo suelen ser una señal de alerta.
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