
La presidenta de la Diputación de Lugo, Carmela López, salió al paso de la decisión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, que ha pedido al Estado español revisar y reforzar el expediente de la Ribeira Sacra antes de volver a estudiarlo. Lejos de leerlo como un revés, la institución provincial defiende que el territorio ya reúne los méritos suficientes.
Según trasladó López, la resolución no cambia la esencia de la candidatura ni rebaja su valor. Para ella, se abre «unha nova etapa» que la Diputación acompañará con lealtad. «A Ribeira Sacra xa é Patrimonio Mundial polos seus valores», afirmó, al describir el territorio como una de las paisajes culturales más singulares de Europa.
La presidenta subrayó que su riqueza va más allá del paisaje. Citó los cañones del Miño y del Sil, la viticultura heroica, los monasterios, las iglesias, las aldeas y el patrimonio etnográfico como piezas de un legado modelado durante siglos.
López puso en valor el respaldo de varios países durante el debate del Comité, algo que, a su juicio, prueba el reconocimiento internacional del proyecto. Como resultado, insistió en que la institución seguirá colaborando con el resto de administraciones.
Para la Diputación, el proceso continúa abierto y así lo resumió la presidenta sin dramatismo: no es el final, sino «un paso máis» hacia un reconocimiento que considera merecido.








